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lunes, 9 de abril de 2018

La tilde en los pronombres qué, cómo, cuándo, dónde...

Tilde en qué, cuál/es, quién/es, cómo, cuán, cuánto/a/os/as, cuándo, dónde y adónde

Las palabras qué, cuál/es, quién/es, cómo, cuán, cuánto/a/os/as, cuándo, dónde y adónde son tónicas y se escriben con tilde diacrítica cuando tienen sentido interrogativo o exclamativo. Estas palabras, por sí solas o precedidas de alguna preposición, introducen oraciones interrogativas o exclamativas directas:
¿Qué ha dicho?            
¿De quién es esto?
¡Con qué seriedad trabaja!
¿Con cuál se queda usted?
¡Cómo ha crecido este niño!
¡Cuán bello es este paisaje!
¿Cuántos han venido?
¿Hasta cuándo os quedáis?
¿Adónde quieres ir?
También introducen oraciones interrogativas o exclamativas indirectas, integradas en otros enunciados:
Ya verás qué bien lo pasamos.
Le explicó cuáles eran sus razones.
No sé quién va a venir.
No te imaginas cómo ha cambiado todo.
La nota indica cuándo tienen que volver.
Voy a preguntar por dónde se va al castillo.
 Además, pueden funcionar como sustantivos:
En este trabajo lo importante no es el qué, sino el cuánto.
Ahora queda decidir el cómo y el cuándo de la intervención.
Sin embargo, cuando estas mismas palabras funcionan como adverbios o pronombres relativos o, en el caso de algunas de ellas, también como conjunciones, son átonas (salvo el relativo cual,que es tónico cuando va precedido de artículo) y se escriben sin tilde:
El jefe, que no sabía nada, no supo reaccionar.
Esta es la razón por la cual no pienso participar.
Ha visto a quien tú sabes.
Cuando llegue ella, empezamos.
¿Estás buscando un lugar donde dormir?
No dijo que estuviese en paro.
¡Que aproveche!
Aunque los relativos, presenten o no antecedente expreso, son normalmente átonos y se escriben sin tilde, hay casos en que pueden pronunciarse tanto con acento prosódico como sin él. Esta doble posibilidad se da cuando los relativos introducen subordinadas relativas sin antecedente expreso, siempre que el antecedente implícito sea indefinido y tenga carácter inespecífico (una persona, alguien, algo, algún lugar, nadie, nada, etc.). Esto ocurre cuando la oración de relativo sin antecedente depende de verbos como haber, tener, buscar, encontrar, necesitar, etc., que admiten complementos indefinidos de carácter inespecífico. En estos casos es aceptable escribir el relativo tanto con tilde, reflejando la pronunciación tónica, como sin ella, representando la pronunciación átona.
 El problema es que no hay con qué/quealimentar a tanta gente.
 Ya ha encontrado quién/quien le quiera y no necesita nada más.
 Buscó dónde/donde sentarse, pero no había asientos libres.
 No tenía cómo/como defenderse de las acusaciones.

http://www.rae.es/consultas/tilde-en-que-cuales-quienes-como-cuan-cuantoaosas-cuando-donde-y-adonde

martes, 20 de febrero de 2018

Niveles de la lengua





La lengua se divide en cinco niveles fundamentales: la fonética (estudia los
sonidos o fonemas), la morfología (estudia la estructura de las palabras), la
sintaxis (estudia el orden y la función de las palabras en la oración), la semántica
(estudia el significado de las palabras) y el texto (estudia la agrupación de
oraciones).
En primer lugar, veremos unas nociones básicas de lo que conocemos como
morfología, para poder observar el funcionamiento de los denominados morfemas. A
continuación, estudiaremos algunas palabras desde el punto de vista semántico.
Finalmente, analizaremos el comportamiento de las ocho categorías gramaticales

(clases de palabras) que conforman la lengua castellana.

miércoles, 14 de febrero de 2018

1. El nivel morfológico

La Morfología o Gramática se ocupa de la forma de las palabras y de los
procedimientos que contribuyen a su creación (composición, derivación, etc.).

En el nivel morfológico distinguimos unos constituyentes esenciales llamados
monemas. Estos, a su vez, se dividen en dos tipos:


-      Lexemas: poseen significado léxico.
-      Morfemas: poseen significado gramatical. Pueden ser:
1. Morfemas derivativos: son los prefijos (colocados antes del lexema) y
los sufijos (colocados después del lexema); conforman palabras
nuevas que pueden pertenecer a categorías gramaticales distintas.
2. Morfemas flexivos: no alteran el significado de la palabra, ni su
categoría gramatical, sólo especifican el género, el número y, en el
caso de los verbos, el tiempo y el modo verbal.


Por ejemplo: en la palabra ágilmente, el lexema está formado por el elemento ágil-
(con significado) y –mente es un morfema derivativo que le añade la categoría de
adverbio. En la palabra abuelos (abuel-o-s) el lexema está formado por el elemento
abuel- mientras que –o- sería un morfema flexivo que indica género masculino, y –s

es otro morfema flexivo que indica número plural.

martes, 7 de noviembre de 2017

Palabras polisémicas y homónimas

Homonimia y polisemia

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La homonimia y la polisemia son situaciones en las que un conjunto de letras o de sonidos tiene varios significados:
  • dos o varias palabras son homónimas si coinciden en su forma escrita u oral pero tienen diferentes orígenes;
  • una palabra es polisémica si tiene varios significados pero un único origen.
Por tanto, la homonimia es una relación entre palabras mientras que la polisemia es una propiedad que puede tener una palabra concreta. En los diccionarios las palabras homónimas suelen tener artículos separados, mientras que la polisemia se indica con las diferentes acepciones dentro de cada artículo.
La homonimia tiene además dos modalidades: son homógrafas las que se escriben igual y homófonas las que se pronuncian igual. En español, las homógrafas son homófonas (pero no a la inversa, pues vaca y baca son homófonas pero no homógrafas).
Un concepto similar a la homonimia es la paronimia: las palabras parónimas son las que se parecen sin ser iguales, como apto y acto.
1 Homonimia
La homonimia (del latín homonymus, que a su vez procede del griego homōnymos: homo- 'mismo' + ōnymos 'nombre'[1]) es el fenómeno que consiste en que dos palabras de etimologías distintas han llegado a tener "el mismo nombre", el mismo significante, la misma forma, pero que por ser palabras diferentes tienen también significados distintos. Por ejemplo:
  • El latín venit (él/ella vino) evolucionó y ha dado el castellano vino (él/ella vino).
  • El latín vinum ("vino" = zumo de uva fermentado) evolucionó a vino (bebida)
En consecuencia, hay una sola forma vino para 1. vino (llegó) y 2. vino (bebida).
En los diccionarios suelen aparecer en entradas distintas (verbo en venir), como palabras distintas que son, sin relación entre sí.
Sin conocer la etimología de las palabras no es posible distinguir la homonimia, pero un indicador es la imposibilidad de que un significado se relacione de ninguna manera con el otro (la idea de venir y la de una bebida elaborada a partir de la uva no tienen nada que ver, aunque sus nombres hayan coincidido tras su evolución). El problema es que no siempre el hablante es consciente del nexo semántico entre los diversos significados.
Otro ejemplo:
  • El latín falce(m) [de falx, falcis = hoz, instrumento para segar) ha evolucionado en su forma al castellano hoz.
  • El latín fauce(m) [de faux, faucis = desfiladero, garganta] ha evolucionado en su forma al castellano hoz.
En consecuencia, hay una sola forma hoz para 1. hoz (instrumento para segar) y 2. hoz (desfiladero, garganta: Hoces del Júcar)
En el diccionario aparecen como entradas distintas, como palabras distintas que son.
Luego, las palabras castellanas vino - vino y hoz - hoz son homónimas.
En español este fenómeno es menos frecuente que en otras lenguas, como el inglés o el francés, en las que la evolución de la lengua ha derivado en una extensa relación de palabras homónimas, que con frecuencia se aprovecha en publicidad y humor para crear juegos de palabras.


1.1
 Palabras homógrafas

Son las palabras homónimas que se escriben de la misma manera:
Tomó una copa de vino (nombre común, masculino, singular).
Él vino desde Sevilla (verbo venir). 


1.2
 Palabras homófonas

Son palabras homófonas las que se pronuncian de la misma manera pero se escriben de distinta forma:
Él tuvo un accidente. (verbo tener).
El tubo es de cobre. (nombre común, masculino, singular).
Dado el relativo paralelismo entre expresión escrita y hablada del español, y la existencia de pocas letras que se pronuncian igual (como 'b' y 'v' o, en determinadas circunstancias, 'c' y 'z'), las palabras homófonas son relativamente raras en este idioma.
Muestra de homofonía en francés en la que, a partir de una sola sílaba, se pueden distinguir cuatro significados distintos:
Ô [o] : ¡oh!
Au [o] : al (contracción de la preposición a y el artículo el)
Aux [o] : a los / a las
Eau [o] : agua


1.3
 Plural

Las palabras homónimas (ya sean homógrafas u homófonas) son distintas y por tanto no se pueden reunir para formar el plural, por lo que hay que darlas todas, recurrir a una palabra que las englobe o cambiar la construcción. 

2 Polisemia

La polisemia (del griego polys = mucho, muchos y sema = significado) es el fenómeno por el que una misma palabra, con un solo origen, puede tener diferentes significados cuyo funcionamiento morfológico y sintagmático no varía (esto último quiere decir que no cambia su categoría gramatical ni las funciones sintácticas que puede desempeñar).
Es decir, se trata de una palabra que ha llegado a tener, por razones contextuales la mayoría de las veces, distintos significados, de modo que todos estos significados son diversas acepciones de una misma palabra.
En el diccionario hay una sola entrada (por ser una sola palabra) y se van enumerando los distintos significados que ha ido adquiriendo a lo largo de su evolución. Un elemento para distinguirlas es que, aunque sea de forma lejana o difícil de ver, los significados se relacionan todos entre sí y hay una lógica que explica esas acepciones.
Por ejemplo, el latín clave(m) [= llave] se toma como cultismo y tenemos castellano clave. En castellano podemos encontrar usos contextuales lógicamente explicables:
  • La clave del problema. (lo que permite solucionar y entender el problema = la llave que abre el problema).
  • La clave de la caja fuerte. (combinación que permite abrir y cerrar la caja).
  • La clave del arco. (la pieza que cierra las demás piezas del arco y lo mantiene sin caerse, y viceversa: se quita la clave y se derrumba el arco.)
Se percibe claramente la relación de significado único que hay entre los distintos casos de clave: llave que abre o cierra real o figuradamente.
Veamos el caso de otras dos palabras polisémicas: sierra y falda:
Sierra es una herramienta para cortar madera, así como una cordillera de montañas.
Falda es una prenda de vestir femenina, así como la parte baja de un monte.


3
 Distinción entre homonimia y polisemia

La diferencia fundamental entre la polisemia y la homonimia está en el origen de las palabras, es decir, en su etimología.
Las palabras homónimas tienen etimologías distintas mientras que la palabra polisémica tiene un mismo origen, cuyo significado se ha diversificado con el paso del tiempo. En otras palabras, las palabras homónimas fueron y siguen siendo palabras distintas que han coincidido en su forma; las llamadas palabras polisémicas son en realidad una sola palabra que ha adquirido distintos significados, entre los cuales hay una relación de sentido.
Como veremos con la palabra bota, aunque a primera vista pueda parecer un caso de polisemia se trata, en realidad, de un caso de homonimia, ya que cada definición tiene una etimología diferente y, en el diccionario, lo podemos percibir porque cada una pertenece a una entrada independiente.
1. bota (del latín tardío buttis, odre)
Cuero pequeño empegado por su parte interior y cosido por sus bordes, que remata en un cuello con brocal de cuerno, madera u otro material, destinado especialmente a contener vino.
2. bota (del francés botte)
Calzado, generalmente de cuero, que resguarda el pie y parte de la pierna.
3. boto, bota (del gótico bauths, obtuso)
adj. romo